El domingo 22 de septiembre de 2013, a los 62 años, murió Amado Becquer Casaballe. Nunca pensé en tener que escribir esto. ¿Cómo  despedirse para siempre de alguien amable, inteligente y además buena persona?
Es muy difícil.
Lo recuerdo una vez, hace como treinta y cinco años. El era ya un reportero gráfico y yo un tímido aspirante a fotógrafo. Becquer estaba comprando rollos en un negocio que ya no existe y contestó a mi saludo con enorme cortesía. Me alegró ese día.
Siempre creí que debía escribrse sobre fotografía como lo hacía Becquer. Me gustaba adivinar su estilo antes de leer su firma.
Por años escribí pensando en su opinión, en que diría de mis notas.
Hoy ya no está entre nosotros, pero me queda la alegría de pensar: ¿Que diría Becquer de esto que estoy escribiendo?
Y esa compañía me vuelve a alegrar el día.
Mariano Molinari

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