Podríamos proponer esta regla: «Cuando la cámara, la luz y los objetos reales resultan insuficientes, resuelva la situación con la computadora».

Si la capacidad del fotógrafo empleando herramientas ópticas es poca, entonces la corrección digital será la norma de trabajo, y los resultados pobres.

Resulta obvio que si nos faltan cinco centímetros de fondo en un retrato es más sencillo extenderlo digitalmente que salir a comprar uno más grande, o que podemos resolver tomas con luz ambiente empleando el formato RAW y las capas de ajuste, evitando el uso de los flashes de estudio. Hay texturas que solo se logran con medios digitales, y ciertos fotomontajes, bien hechos, son imperceptibles.

Cuando hace algunos años estaban empezando a usarse los primeros equipos de fotografía digital para estudio, recibí el encargo de fotografiar el giróscopo de un instrumento de medición, orbitando con la exactitud de un satélite alrededor de un planeta.

Hice la toma en película, empleando una Linhof Technica de 10 x 12,5 cm. equipada con un lente Symmar de 150 mm

Para crear el planeta compré media esfera de telgopor, la pinté con pintura acrílica y la coloqué en un trípode. Al estar fuera de foco, la zona de desenfoque ayudó a crear la impresión de una probable atmósfera. El fuera de foco contribuye a visualizar el planeta «detrás» y no «delante» del giróscopo, de ese modo pudimos usar una semiesfera  pequeña.

El fondo está hecho con una cartulina escolar negra con un papel de calco detrás, y tras de este, un flash de estudio difundido por una caja de luz. Con un alfiler que apuntaba siempre al lente, para mantener la sensación de redondez del orificio, perforé por detrás la cartulina negra. Para lograr diferentes diámetros, movía mas o menos el alfiler.

De este modo pude obtener la sensación de profundidad. El círculo de confusión creado por el fuera de foco, ayudaba a reforzar la situación estelar. Detrás de algunos de los agujeritos puse celofán celeste, para variar los tonos de las estrellas (enanas blancas… gigantes rojas…)

Finalmente tomé un varilla de aluminio de sección cuadrada y pegué a un extremo la pieza a fotografiar con cemento de contacto. El otro extremo de la varilla atravesaba el fondo, en la misma línea del eje óptico, rumbo a un trípode ubicado detrás del mismo, a la cual estaba sujeta. De esta manera la propia pieza ocultaba el soporte que la sostenía.

Porqué la sección cuadrada? Porque es el tipo de varilla que menos se deforma en tramos largos. Así evitamos el uso de tanzas y cables para suspender objetos.

La iluminación provenía de dos fuentes. Un flash de 200 W/S con un tubo concentrador iluminó el planeta y la pieza. Las fotos reales del espacio nos muestran siempre altos contrastes, debido a la ausencia de atmósfera y de suelo. De modo que no usamos luz de relleno. Otro flash de 200 W/S como ya dijimos, envió luz a  través de los orificios que representaban las estrellas.

Luego de 3 horas de trabajo, expuse una placa Ektachrome 100 y una Vericolor III. Entregué la transparencia al cliente y aún lo conservo el negativo, del cual hice copias analógicas. La imagen que ilustra esta nota es una digitalización de una de esas copias.

Mas allá de la extraña sensación de describir hoy una toma analógica y de usar palabras como Vericolor o Symmar, queda pendiente revisar como hubiéramos hecho hoy esta toma. Podríamos crear una esfera bidimensional en Photoshop, o tridimensional en 3D Studio, duplicarla capa que la contiene, generar atmósfera con Gaussian Blur o Desenfoque Gaussiano, y mezclar ambas capas mediante canales Alfa.

El producto se fotografía por separado, sobre fondo negro, y las estrellas se pintan con pincel blanco. Todo en capas separadas.

Cuando estamos satisfechos, creamos un archivo final aplastado, y copiamos a CD.
También podríamos armar todo el escenario, exactamente igual y registrarlo con la cámara digital, sin hacer ningún tipo de manipulación posrterior.

Cómo queda mejor el trabajo? Cuál método es más rápido y efectivo? Con cual disfrutamos más? Con que sistema fluye mas la creatividad?

La contestacion a estas preguntas deberá encontrarla cada uno de ustedes. Creo que no hay una respuesta única y que las soluciones son personales. Estos interrogantes pueden aplicarse a diferentes géneros fotográficos, mas allá de la sencilla foto comercial que ilustra esta nota.

Pero por favor, no renunciemos a pensar…

La fuente del truco de las varillas: El libro L’objet et son image, de R. Bouillot, Editorial Paul Montel, citando un trabajo del fotógrafo francés Jean-Pierre Ronzel

Mariano Molinari
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