Cómo, cuándo y para qué debe prepararse un archivo CMYK

Cuando el fotógrafo envía sus fotos a una empresa de impresión digital on-line, que le entregará un foto-libro impreso en offset digital, lo hace generalmente a través de un software provisto por la misma empresa impresora. Las fotografías se combinan en un archivo específico que tendrá un formato propio. Se trata de formatos propietarios que contienen el paginado, los bordes, los textos y el conjunto de las fotografías. En este caso no es necesario preocuparse por la conversión de RGB a CMYK, dado que el archivo contenedor de todos estos elementos será convertido a CMYK por el impresor en el momento de la impresión. Aquí solamente nos queda tener en cuenta que algunos colores visualizados en la pantalla de la computadora no serán imprimibles, lo que también ocurre en el caso de la impresión sobre papel fotosensible o de la impresión termal. La opción en este caso para previsualizar los colores es ir en Photoshop a Vista/Ajuste de Prueba View/Proof Setup y elegir la opción de previsualización CMYK. Allí se nos mostrará el archivo tal como quedará una vez convertido a CMYK.

El caso es muy diferente cuando el fotógrafo entrega los archivos al diseñador gráfico, a la agencia, editorial o imprenta que se encargará del resto del proceso de diseño, pre-impresión e impresión de un folleto, catálogo, libro o revista.

En todos estos casos el archivo fotográfico deberá procesarse siempre en RGB, preferentemente a 16-bit y en lo posible a partir de una captura en formato RAW.

Sólo para la entrega final se debe convertir a TIFF o a JPG.

Si bien en los medios editoriales de la Argentina (y también en otros medios…)  se continúa usando el formato JPG como sistema básico de captura, esto no es así en los países en los que se aprovechan los recursos y las inversiones de un modo más racional. Podríamos decir que los únicos casos en los que se justifica trabajar en JPG como formato original de toma son los reportajes de altísima urgencia y las instantáneas de casamientos. En el resto de los trabajos, no emplear RAW es el equivalente a desperdiciar recursos y dinero en aras a una supuesta comodidad. Y de eso los Argentinos sabemos muchísimo. Los medios impresos de alcance mundial, los grandes archivos de imágenes y otros clientes de clase internacional exigen RAW, o archivos finales generados a partir de RAW.

Una vez que tenemos abierto nuestro archivo RGB, todas las operaciones de retoque y corrección deben hacerse en este modo de color, en lo posible empleando capas en el formato PSD. La conversión a CMYK debe tener lugar en el momento de enviar el archivo a la imprenta o de entregarlo a quien lo hará. Hasta ese momento, todas las correcciones  deben ser hechas en RGB. La razón es muy sencilla. En CMYK disponemos entre 64.000 y 128.000 colores, en tanto que en RGB tenemos a nuestro alcance una paleta de algunos millones. Como todas las correcciones de color son en realidad descartes de información errónea, es fácil pensar lo que ocurre cuando corregimos en CMYK. Posterización, alto contraste y pérdida de gradación son los errores más comunes.

¿Cuándo entregamos en modo RGB? Cuando el cliente (Diseñador, agencia, impresor, medio gráfico) va a editar la foto o fotos con posterioridad a la sesión de tomas. Si el trabajo final es un fotomontaje o composición en el que yo no voy a tomar parte, generalmente entrego los archivos en RGB con un contraste relativamente bajo, para facilitar la labor de quien hará la post-producción final. Luego, quien haga el fotomontaje se ocupará de la conversión final a CMYK. En el supuesto caso de que sepa como hacerlo.

Para lograr una correcta conversión a CMYK, es necesario configurar correctamente Photoshop. Para esto debemos saber que cada país del mundo emplea un sistema de CMYK propio. Los países Europeos usan el sistema de tintas Pantone Process EURO, en tanto los Estados Unidos de Norte América usan un sistema llamado SWOP.

Los demás países usan la nomenclatura de quien llegó primero a venderles sistemas de color. Cuando una empresa comercializadora de tintas para offset se instala en un país, sabe que debe vender las tintas (de cualquier marca) con las especificaciones propias de cada lugar. Todos los materiales impresos en offset de la Argentina, incluyendo a FOTOMUNDO, emplean el sistema EURO. De modo que resulta fundamental que configuremos Photoshop para que convierta los archivos RGB al sistema propio de cada país. Sin embargo, ustedes se sorprenderían de la cantidad de trabajos que se entregan en Argentina preparados para tintas SWOP. Esos trabajos se imprimen indefectiblemente mal.

La Fundación Gutenberg (1) de la Argentina realizó un estudio en el que se comprueba que un alto porcentaje de los originales digitales que los clientes envían a las imprentas deben ser repetidos por los departamentos de pre-impresión de las mismas porque están mal hechos. El estudio termina preguntándose quien se hace cargo de este costo. Quizás las Universidades, Escuelas y otros lugares similares deberían ocuparse en algún momento de este tema, porque hemos comprobado que es muy alta  la cantidad de graduados Universitarios y Terciarios de carreras vinculadas al Diseño y la Fotografía que ignoran completamente estos hechos elementales.

Para que Photoshop produzca una correcta salida CMYK hay ir a Edit/Edición y elegir Color Settings/Ajustes de color.

Allí veremos una caja de diálogo que debemos configurar como se ve en la imagen 1. Especificamos Adobe RGB 1998 como espacio de color RGB y Euro Process Coated como espacio CMYK. De esta forma el programa producirá una salida adecuada cada vez que hagamos la conversión a CMYK.

Imagen 1: cuadro de diálogo de Ajustes de color de Photoshop

Una vez cargados estos ajustes, es importante verificarlos con regularidad, sobre todo en computadoras usadas por varias personas.

Sharpening adecuado

Por la naturaleza propia de la imagen capturada por las cámaras digitales se hace imprescindible la aplicación de sharpening o aumento de la nitidez aparente en el proceso de post-producción o procesado de la imagen digital. Todos  los sensores digitales tienen incorporado en su frente un filtro difusor o Low-Pass para evitar el efecto moiré, objetivo que se logra al costo de disminuir la nitidez. En fotografía digital siempre estaremos en la obligación de aumentar la nitidez de modo artificial durante el procesado de la imagen.

Existen diferentes maneras de lograr este aumento artificial, pero su grado va a depender selectivamente del medio de impresión final y de su tamaño. El aumento de sharpening que apliquemos a un archivo destinado a la impresión en  el minilab digital será notablemente  inferior al que debemos aplicar para un archivo que será impreso en CMYK. La razón es simple, el archivo CMYK será descompuesto en 4 planchas de impresión tramadas, lo que provocará una disminución de la nitidez.

La aplicación del filtro Unsharp Mask/ Máscara de Desenfoque es el método mas tradicional de aumentar la nitidez, y puede aplicarse antes o después de la conversión a CMYK.

El tamaño de archivo también influye en el grado de Sharpening o Aumento de Nitidez. Si consideramos  un ajuste de Unsharp Mask/ Máscara de enfoque  de 120 de profundidad, 1 pixel de radio y un umbral de 5, el resultado visual será diferente en un archivo de 1199  x 1772 pixeles, suficiente para una copia de 10 x 15 cm que en una imagen de 5906 x 8858 pixeles  destinada a producir una copia 50 x 75 cm.

El ajuste de nitidez será también selectivo de acuerdo al motivo. Un retrato puede requerir menos nitidez que una toma de producto con etiqueta o que una pieza metálica.

Una buena forma de saber que regulación de nitidez  tenemos que aplicar en cada caso consiste en enviar un mismo archivo en versiones con diferente sharpening a una empresa que haga pruebas de pre-impresión tramadas en dispositivos como AGFA Sherpa, Rainbow o HP. Será un dinero bien invertido.

También recordemos que el sharpening en CMYK se puede aplicar selectivamente en cada uno de los canales. Podemos aumentar el sharpening significativamente en el canal del Negro/Black, sin tocar los demás. Vale la pena probar esto en el caso de los retratos y otros motivos difíciles.

El catálogo Pantone

Photoshop tiene una opción que permite sincronizar los colores numéricos obtenidos con el Picker/Gotero con el catálogo impreso Pantone de tintas de proceso. De este modo consideramos al monitor solo como una aproximación, y determinaremos el color mediante los parches del catálogo impreso. Las diferencias son a veces enormes. Personalmente, y en caso de duda, le creo al catálogo Pantone y no al monitor.

Imagen 2

Imagen 3

Para  comprobar como se imprimirá un color abrimos el archivo, tomamos la Herramienta Picker/Gotero y efectuamos estos pasos:

  1. Doble click sobre el parche de color frontal de la caja de herramientas
  2. En la caja de diálogo que aparece,  damos click sobre Biblioteca de Colores/ Color Library
  3. Donde dice Catálogo, seleccionamos Pantone Process Coated, que es el que se aplica en Argentina para revistas, folletos y libros en general. Nos tiene que quedar tal como se ve en la imagen 3
  4. Hacemos click sobre la foto a analizar y la caja de diálogo nos muestra un numero correspondiente al catálogo Pantone.
  5. Buscamos en el catálogo el parche correspondiente. Si disponemos de una muestra de un producto o material, comparamos la muestra con el parche del Pantone. Ver imagen 2
  6. Si el parche no coincide con el original, hacemos las correcciones correspondientes.

Recordemos que este sistema se aplica solo a archivos CMYK que serán impresos en offset. Y que el uso de esta sencilla herramienta nos puede ahorrar horas de trabajo.

(1) Fuente: Revista Oficio Gráfico, Mayo de 2006

Mariano Molinari
(Copyright Mariano Molinari)

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