Una de estas herramientas es la iluminación. ¿Por qué, en ciertos casos, si iluminamos de la misma manera que lo hacíamos con película obtenemos resultados que no nos agradan?
Vamos a describir algunos escenarios posibles para aclarar dudas sobre la iluminacion en la fotografia digital.

Conozca su cámara

Hay problemas de iluminación que tienen su origen en la configuración incorrecta de la cámara digital. Muchos fotógrafos compran la cámara digital, la regulan en Exposición Automática y en Balance de Blanco Automático, y comienzan a fotografiar.

Para aplicaciones profesionales o artísticas, la cámara no debe estar regulada en Balance de Blanco Automático, sino que debe colocarse el Balance de Blanco adecuado a cada fuente de iluminación. Lo mismo debe decirse de la exposición.

El contraste de las cámaras digitales

El contraste de la cámara digital se parece más al de una transparencia color que al de un negativo. De modo que las licencias que el fotógrafo se tomaba al fotografiar un casamiento o un evento, donde una sobre o sub exposición de un punto y medio de diafragma era resuelta por el laboratorio, no van más. El fotógrafo se acostumbró también a las muestras corregidas, que a diferencia del contacto en color, eran calibradas una por una. Hoy, la única forma de obtener un resultado correcto es exponer de forma perfecta. Los fotógrafos habituados por razones de su trabajo a sacar fotos en diapositiva color no presentan tantas quejas al respecto de la poca latitud de los sensores digitales como los que empleaban negativo color.

Corrección de color

Algo parecido sucede con la corrección de color. En el caso del fotógrafo comercial, eran muy pocos los que controlaban las transparencias con densitómeto o las observaban ante una fuente de luz calibrada. En general, bastaba una mirada de la transparencia contra el techo blanco o la ventana… Luego se encargaba de la corrección de color el fotocromista  o, años mas tarde, el operador del scanner. La profesión de operador de scanner era (y es, todavía en algunas empresas gráficas) un puesto al que se accedía luego de años de experiencia y talento para interpretar el color. Hoy, con la fotografía digital, esa tarea está a cargo del fotógrafo. También hemos visto, a partir de la evaluación de muchos scanneados rotativos que tenemos la oportunidad de analizar, que la calidad general de este servicio ha bajado sensiblemente en nuestro país.
De la corrección de color del fotógrafo que trabajaba en negativo se encargaba el laboratorista color.

Ahora, muchos fotógrafos ven que sus fotos digitales de estudio salen amarillentas. ¿Cuál es la razón?  Los paraguas y cajas de luz, así como las lámparas de flash, envejecen y se ponen amarillentos. Y el laboratorio se encargaba de corregir esa dominante de color. Hoy, al no existir esa instancia de corrección, no queda más remedio que cambiar los paraguas, los boxes, y revisar las lámparas de disparo del flash.
El fotógrafo debe controlar hoy la totalidad del proceso.

La interpolación y los primeros planos quemados

Sabemos que, debido a la interpolación de datos que tiene lugar entre el sensor y el conversor Análogo-Digital de la cámara, la información de los píxeles de color se crea de acuerdo a patrones estadísticos que varían con el mismo contenido de la imagen.

Cuando fotografiamos a una modelo con blusa roja contra fondo gris, y luego la misma modelo, en el mismo lugar y con la misma luz  se pone una blusa verde, el valor de los pixeles del fondo varía.
Ocurre algo parecido con los fondos oscuros en la fotografía de eventos. Si el fondo es muy oscuro, seguramente los primeros planos tenderán a salir quemados. Por eso es tan importante usar un flash de relleno. Tomamos un flash automático o manual, le conectamos una fotocélula y procedemos entonces a iluminar los fondos de las fotos.

Es importante apuntar la luz hacia el fondo o hacia el techo, no hacia las personas que estamos fotografiando.

¿Por qué hay que iluminar bien?

El fin de la fotografía profesional fue anunciado en el siglo XIX, durante todo el transcurso del siglo XX, y muchos fotógrafos continúan haciéndolo el siglo XXI.

En efecto, cuando a fines del 1800 se empezaron a comercializar las placas secas en lugar de las placas húmedas que se preparaban al momento de la toma, los fotógrafos pensaron que «cualquiera» podía tomar fotografías. Otro tanto sucedió con la película en rollo, que se suponía haría morir el trabajo del retratista. El copiado color en forma industrial, en la década del 60 del siglo XX, fue otra amenaza. Todos iban a tener fotos color, y baratas, en su propia casa.

Las cámaras con exposición automática y el flash automático sumado al autofocus presagiaron otra muerte de la fotografía profesional hacia 1970 – 1980.

Sin embargo, la fotografía profesional continúa vigente y son hoy muchos los que se ganan la vida con esta maravillosa profesión.

¿Por qué? Porque en cada una de estas oportunidades los fotógrafos le dijeron al público, a través de su trabajo, que siempre es necesario alguien que sepa cómo hacer un encuadre, elegir el momento preciso y poner la luz adecuada. Y eso no se puede comprar con la cámara.

La iluminación es una de las bases más importantes del trabajo del fotógrafo profesional, y su dominio es lo que diferencia a un fotógrafo profesional.

Los fotógrafos tienen hoy una doble obligación de iluminar bien. Primero, para adaptar su oficio a las técnicas digitales. Y segundo, para diferenciar su trabajo.

La iluminación es una sola. No hay iluminación para digital ni iluminación para película. Las posiciones de luz, los tipos de luz,  los esquemas básicos y los significados de cada una de los modos de iluminación permanecen constantes y reconocen sus antecedentes en el teatro, el cine e  incluso dentro de la misma  pintura figurativa. Son parte de nuestra cultura.

Sin embargo, las técnicas de apropiación de esos esquemas luminosos por el fotógrafo que emplea herramientas digitales son particulares, así como lo fueron en su momento las técnicas que emplearon los retratistas del siglo XIX, los directores de fotografía cinematográfica del siglo XX o que emplean los fotógrafos de moda del siglo XXI.

Retrato del músico Charles Burney, por Joshua Reynolds

Retrato del músico Charles Burney, por Joshua Reynolds, 1781. Como podemos comprobar aquí, la dirección de la luz y sus efectos sobre la persona humana son siempre los mismos desde hace muchos años. Una fuente de luz dirigida desde arriba a la derecha, a 45 grados del rostro.

Autorretrato de Joshua Reynolds, autor de la pintura anterior.

Autorretrato de Joshua Reynolds, autor de la pintura anterior.

Casablanca, 1942, dirigida por Michael Curtiz, director de fotografía Arthur Edeson. Sesenta años después, el comportamiento de la luz no se ha modificado. Ni creemos que se vaya a modificar…

Casablanca

Casablanca

Varias pinturas realizadas por Thomas Gainsborough.Stanley Kubrick compuso muchas escenas inspirándose en ellas para darle mayor ambientación a siglo XVIII a su película Barry Lyndon.

Foto: Mariano Molinari

Una fotografía comercial actual. Las mismas direcciones de luz, algo suavizadas Doscientos veinticuatro años después, la cabeza humana, la luz y el ojo funcionan igual. Sólo cambian los peinados y la ropa. Foto: Mariano Molinari

Mariano Molinari
(Copyright Mariano Molinari)

 


 

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