Vemos aparecer en los medios concursos de «fotografía digital». Se ofrecen talleres y seminarios sobre el dichoso tema. Muchos hablan de lo digital como un nuevo género.Los fotógrafos desgranan a diario interminables polémicas sobre sus preferencias por el sistema analógico o el digital. La gente compra cámaras de alto valor, sumamente complejas, sin saber manejarlas ni que es lo que ocurre en su interior. Y todos nos preguntamos hacia donde va la fotografía.

Mas allá de las repercusiones industriales y comerciales, los fotógrafos deberíamos preguntarnos si la fotografía digital producirá algún tipo de cambio en el contenido o en el sentido de las imágenes que producimos.

Las tecnologías nuevas y las mejoras de procesos

Podemos dividir las innovaciones tecnológicas en dos tipos: las tecnologías nuevas y las mejoras de los procesos existentes.

Revisando la historia de la fotografía, podemos definir las tecnologías nuevas como aquellas que permiten un nuevo tipo de visión. Son herramientas que nos permiten «ver» algo nuevo que antes no podíamos ver. En cierto modo, son hallazgos que expanden o refuerzan la propia invención de la fotografía.

La aparición de la Leica permitió que los fotógrafos tomaran nuevos ángulos, se desplazaran a lugares no habituales hasta ese momento y establecieran una nueva relación con una cámara que podía llevarse en el bolsillo, permitiendo la aparición de un nuevo fotoperiodismo

La masificación de la fotografía en color después de la Segunda Guerra Mundial –y la posibilidad de su reproducción en las revistas ilustradas – produjo una ampliación de la visión de los fotógrafos y del publico que veía fotos.

La aparición del flash electrónico en los trabajos de fotografía comercial desarrolló un standard visual del cual es difícil apartarse hoy en día. A partir de su generalización los modelos no debían guardar poses estáticas, sino que podían ser sorprendidos en movimiento.

En cuanto a la fotografía familiar el flash no solamente nos habilitó a un registro nocturno en el interior de nuestras casas, sino que independizo al fotógrafo familiar de las vicisitudes de la luz existente. A partir del flash incorporado todo puede ser fotografiado, a cualquier hora e independientemente de las condiciones luminosas de la escena. Podemos fotografiar incluso sin ver lo que estamos fotografiando, con la certeza de que será registrado.

Las películas de alta sensibilidad permitieron capturar imágenes allí donde antes era imposible hacerlo, dando origen a nuevos géneros dentro del retrato y revolucionando la fotografía cinematográfica. En la década del 60, los realizadores de cine de la Nouvelle Vague francesa prefirieron usar negativo de 400 ASA en vez de 32 ASA como era habitual en esa época –sin que les importase el incremento del grano o la perdida de nitidez- con el fin de emanciparse de las luces de estudio y los equipos pesados, dando origen a un nuevo género de fotografía cinematográfica.

Las técnicas de visualización como la radiografía -ahora también digitalizada-, la termografía, la fotografía infrarroja y de alta velocidad nos revelaron mundos que eran invisibles hasta ese momento.

De modo que las tecnologías que resultan totalmente novedosas son las que nos abren los ojosa y permiten crear nuevos mundos dentro de la fotografía

Las mejoras en los procesos existentes, en cambio, son aquellas que hacen más fácil, mas barato o más rápido algo que ya se hacia de otro modo, y no suelen producir avances notables en cuanto a la creación de nuevos estilos o corrientes visuales Las mejoras pueden ser “transparentes para el usuario”, al no percibirse el mecanismo técnico que las permite o, por el contrario, puede requerir la colaboración del usuario y en ese caso no las catalogamos como “transparentes para el usuario”

En el caso de las mejoras transparentes para el usuario fotográfico podemos citar la aparición de las películas con estructura de grano tabular que determinaron prácticamente el fin del problema del grano, o la evolución en los procesos de revelado cromogenito para diapositivas, como el paso del E-4 al E-6 o la evolución del proceso C-22 al C-41 para el procesado de negativos, así como la aparición en los años 80 de lentes y recubrimientos ópticos diseñados con la ayuda de computadoras, que mejoraron notablemente el rendimiento óptico de las cámaras existentes En todos estos casos el usuario fotógrafo percibió una mejora sin que tuviese que hacer nada, salvo pagar el precio de los productos de la empresa innovadora.

Entre los procesos no transparentes para el fotógrafo, es decir aquellos que requieren su colaboración, podríamos citar los flashes electrónicos automáticos y los diversos sistemas de automatismo de las cámaras, que requieren una cuota de colaboración del fotógrafo para programarlos.

Y por supuesto la fotografía digital. Ninguno de los beneficios que nos ofrece es nuevo. Simplemente se trata de una tecnología que hace masivas ciertas ventajas que antes estaban reservadas a unos casos muy especiales.

Veamos algunos ejemplos

La posibilidad de ver una fotografía inmediatamente después de ser tomada existe desde 1948, año en el que salió a la venta el primer modelo comercial de cámara Polaroid.

La representación «en vivo» de imágenes en una monitor data de 1973, fecha de aparición de las primeras grabadoras de video Sony Portapack.

La transmisión de fotografías a través de las líneas telefónicas y de ondas de radio, un invento del francés Edouard Belin, se generalizó en el mundo periodístico hacia 1926 y continuo en uso hasta cerca de 1980 en los diarios y empresas periodísticas.

En cuanto al fotomontaje, es casi tan viejo como la fotografía. El fotógrafo pictorialista francés Gustave LeGray recurría en 1856 a este medio para producir sus famosas marinas. Como resultaba imposible para las emulsiones de la época registrar cielos brillantes y mares oscuros, LeGray utilizaba dos negativos provenientes de diferentes tomas para componer sus obras Esas composiciones no estaban solamente destinadas a extender el rango tonal, sino que eran en sí mismas herramientas de expresión artística.

Si prestamos atención a las herramientas de post-producción de los programas de fotografía, veremos que todas ellas clonan funciones que se encontraban en el laboratorio del fotógrafo o en la mesa de trabajo del aerografista.

El nuevo Plug-In de moda para Photoshop es el Velvia Vision, un filtro que aplica a las fotos producidas con cámaras digitales los esquemas de color propios de las películas reversibles.

Y si extendemos las capacidades de las herramientas de post-producción mas allá de la copia de las herramientas tradicionales, pasamos al terreno del dibujo o la pintura, en las que la creación tiene lugar en el momento de la aplicación de la herramienta por el artista (O en la conceptualización previa a ese momento). El mismo concepto de la fotografía creativa como huella pasa entonces a ser revisado. Esa permeabilidad entre las fronteras de las disciplinas es una característica de nuestra época motorizada por el uso de las herramientas digitales.

Podemos decir entonces que la fotografía digital no representa en si misma una innovación en el campo de la visión. No podemos constituirla en género, sino que debemos considerarla una herramienta para hacer mejor – o peor- aquello que ya hacíamos.

La verdadera revolución digital consiste en hacer disponibles para todos, en todo momento y por un precio razonable ciertas metodos o procesos que antes eran infrecuentes, costosos o inaccesibles.

La Leica, una cámara cuya invención cambió la historia de la fotografía.

El flash electrónico abrió una frontera en el tiempo. Harold Edgerton «Cortando la carta rápidamente» (1964) Copia Dye-Transfer

Escena filmada con Ilford HPS forzada a 800 ASA. Las pelìculas de alta sensibilidad permitieron la realización de un cine directo y despojado. «Sin aliento» (1960), de Jean-Luc Godard con fotografìa de Raoul Coutard

El primer modelo de Polaroid comercializado a partir de 1948.

La primera videocámara portátil: Sony Portapack. Principios de la decada del 70

Transmisión de una radiofoto desde la redacción de un diario

El fotomontaje «no evidente», casi tan viejo como la propia fotografìa. Gustave Le Gray. La gran ola. (1856). Copia a la albumina combinada. Museo de Arte Moderno de Nueva York

Velvia Vision, el plug-in que busca imitar el look de la pelìcula reversible

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