La mayoría de las cámaras fotográficas actuales, ya sean cámaras compactas o réflex, nos dan la posibilidad de grabar videos. En general esta función no es utilizada o aprovechada al máximo por los fotógrafos. El lenguaje audiovisual comparte muchos elementos con el fotográfico, pero también tiene sus reglas, códigos, y técnicas específicas que los fotógrafos debemos conocer a la hora de aventurarnos a la realización de videos.
De la imagen fija a la imagen en movimiento
Acostumbrados a trabajar con imágenes fijas, los fotógrafos nos encontramos
con un universo desconocido cuando decidimos grabar videos. Muchos
conocimientos sobre fotografía serán sumamente útiles y podrán aplicarse
perfectamente a la realización audiovisual, pero otros será mejor dejarlos de
lado y dar lugar a elementos propios del lenguaje audiovisual.
¿Cuál es la diferencia principal entre fotografía y video? La fotografía es imagen
fija, mientras que el video es imagen en movimiento. Aunque parezca obvio, el
fotógrafo deberá tener muy en cuenta este concepto a la hora de realizar videos
con su cámara fotográfica.
En una fotografía capturamos una porción y un instante de la realidad,
obteniendo una imagen única. Podemos imaginar que sucedió antes y después
del momento en que la foto fue tomada, pero no lo sabremos con certeza.
La fotografía no tiene una duración específica. Podemos decidir por cuanto
tiempo queremos contemplarla, recorrerla, abordarla, pero no tiene un tiempo
específico.
La imagen en movimiento, en cambio, estará siempre atravesada por la
dimensión temporal. Una película, un videoclip, un comercial o cualquier
pieza audiovisual tiene un tiempo de duración, un principio y un fin. A lo largo
de un video, el espacio, los personajes y los elementos encuadrados se irán
modificando, en mayor o menor medida.
¿Qué aplicación tiene esto en la práctica? Al grabar un video, desde que
presionamos el botón de REC (record o grabar) hasta que volvemos a apretarlo
para detener la grabación, transcurrirá cierta cantidad de tiempo. Este
fragmento de realidad capturado es lo que denominamos plano o toma. Durante
esta fracción de tiempo podrán suceder infinidad de cosas, algunas controladas y
planeadas, otras impredecibles y hasta indeseadas. Veamos algunos ejemplos:
El plano comienza con la imagen del vestido de la novia reposando sobre la
cama durante algunos segundos, para luego mover suavemente la cámara
recorriendo la habitación y descubrir a la novia mirándose al espejo. Sin dejar
nunca de grabar podemos hacer un zoom sobre su rostro para terminar en un
primer plano de la protagonista sonriendo durante cinco segundos y, recién ahí
volver a presionar el botón para detener la grabación.
Puede pasar también que estemos grabando una charla, en la cual el disertante
está sentado en una mesa y éste se pare y comience a caminar por el espacio.
Deberemos entonces estar listos para acompañar sus movimientos con un
desplazamiento fluido, teniendo muy en cuenta que nuestro recorrido quedará
registrado en el video.
También es posible que la luz varíe a lo largo de la grabación. Podemos comenzar
un plano en exteriores con la luz perfecta, y a los dos minutos, en medio de la
grabación, el paso de una nube puede cambiar completamente la iluminación.
Si estamos grabando el recorrido de un personaje durante el día, la posición
inicial de la luz puede ser lateral pero convertirse luego en luz de contra cuando
nuestro personaje gire y lo acompañemos con la cámara.
Es importante entender que estamos capturando una porción de tiempo y
que todo lo que suceda en ese lapso quedará registrado. Por ejemplo, todos
los movimientos que realicemos quedarán grabados en el video, esto hay que
tenerlo en cuenta al utilizar la cámara en la mano, ya que cualquier temblor o
vibración que en el momento parezca imperceptible puede arruinar nuestro
video.
Otra cuestión fundamental para quienes vienen de la imagen fija, es saber elegir
qué duración darle a cada toma. Ésta debe ser una decisión conciente, teniendo
en cuenta cuanto tiempo se necesita para poder apreciar lo que estamos
registrando.
Cuando hacemos videos, los fotógrafos tendemos a hacer tomas muy cortas, casi
fotografías, o dedicamos demasiado tiempo a motivos que no lo ameritan. Mas
allá que muchas veces estos videos sean editados, permitiendo seleccionar sólo
una parte, es fundamental prestar atención a la duración que queramos darle
desde el momento de la grabación.
La otra gran diferencia entre fotografía y video es el sonido, por eso hablamos de
un lenguaje audio-visual. Este nuevo elemento será de suma importancia tanto
al momento de la grabación como en la edición del video, permitiendo agregar
música y efectos a nuestra narración.
Los orígenes de la imagen en movimiento
Tanto el cine como el video están basados en la sucesión de imágenes fijas, de
cuadros estáticos que, visualizados en forma continua, generan la ilusión de
movimiento. Esto sucede gracias a la persistencia retiniana, un fenómeno de
nuestra visión por el cual cualquier imagen vista permanece en la retina durante
un breve instante. Si visualizamos una serie de fotografías con una pequeña
variación entre una y otra de forma sucesiva y a gran velocidad, éstas generarán
la ilusión de movimiento.
Desde los inicios de la fotografía algunos fotógrafos e investigadores
comenzaron a experimentar con la captura de secuencias de imágenes y
el registro del movimiento. Eadweard Muybridge estaba entre ellos y es
considerado uno de los precursores del cinematógrafo. Ideó un sistema que
permitía tomar fotos sucesivas de animales o personas para luego analizar sus
movimientos. Estas imágenes fijas, visualizadas de forma rápida y sucesiva,
permitían reconstruir sus acciones.
Estas técnicas, denominadas cronofotografía manifestaron el deseo de dotar a la
fotografía de una dimensión temporal y de extender el registro de la imagen a lo
largo de un periodo de tiempo, dando el puntapié inicial para el nacimiento del
cine.
A lo largo de la historia, los avances tecnológicos y la creatividad de los
autores enriquecieron esta forma de contar historias a partir de imágenes
en movimiento, dando origen a un nuevo lenguaje con sus propios códigos,
símbolos y reglas.
A fines del siglo XIX la fotografía fue atravesada por la dimensión de lo temporal
dando origen al cine. Hoy asistimos a un nuevo encuentro entre la imagen fija y
la imagen en movimiento, dentro de nuestras propias cámaras.
Aprovechar estas posibilidades depende de nosotros, conocer la naturaleza y las
características de cada uno de estos lenguajes diferentes es fundamental para
obtener las mejores imágenes.
Carolina Molinari